
miércoles, noviembre 14, 2007
lunes, octubre 08, 2007
Ernesto Che Guevara, Bolivia, 8 de Octubre
Carta abierta de Frei Betto al Che
"Algunos de nosotros , Che, abandonamos el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la patria latinoamericana y en el mundo. Dejamos de guiarnos por grandes sentimientos de amor, para ser absorbidos por estériles disputas partidarias, y a veces, hacemos de amigos enemigos, y de los verdaderos enemigos aliados. Minados por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no traemos el corazón calentado por ideales de justicia. Quedamos sordos a los clamores del pueblo, perdimos la humildad del trabajo de base y ahora, cambiamos utopías por votos".

El Che en Bolivia
1967. OCTUBRE 1
Este primer día del mes pasó sin novedad. Al amanecer llegamos a un bosquecillo ralo donde hicimos campamento situando postas en los diferentes puntos de aproximación. Los 40 hombres se alejaron por un cañón que pensábamos tomar disparando algunos tiros. A las 14 se escucharon los últimos disparos; en las casitas no parece haber nadie, aunque Urbano vio bajar 5 soldados que no siguieron por ningún camino. Decidí permanecer un día más aquí, pues el lugar está bueno y tiene retirada garantizada, dado que se dominan casi todos los movimientos de la tropa enemiga. Pacho, con Ñato, Darío y Eustaquio fueron a buscar agua y retornaron a las 21. Chapaco cocinó frituras y se dio un poco de charqui con lo que el hambre no se hace sentir.
No hubieron noticias.
OCTUBRE 2
Antonio
El día transcurrió sin la menor huella de soldados pero unos chivitos conducidos por perros pastores pasaron por nuestras posiciones y los animales ladraron. Decidimos tratar de pasar por al lado de uno de los chacos que está más cerca del cañón e iniciamos el descenso a las 18, con tiempo para llegar cómodos y cocinar antes del cruce, sólo que el Ñato se perdió y se obcecó en seguir. Cuando decidimos regresar nos perdimos e hicimos noche en el alto sin poder cocinar y con mucha sed. La radio nos trajo la explicación del despliegue de los soldados el día 30, según noticias difundidas por la Cruz del Sur, el Ejército comunicó haber tenido un encuentro en abra del Quiñol con un pequeño grupo nuestro, sin que hubieran bajas de ambas partes, aunque dicen haber encontrado huellas de sangre en nuestra huida.
El grupo era de 6 individuos, según el mismo parte.
OCTUBRE 3
Día largo e innecesariamente intenso: al movilizarnos para llegar a nuestro campamento base, llegó Urbano con la noticia de que había oído comentar a unos campesinos que pasaban: “ésos son los que hablaban anoche”, mientras nosotros estábamos en camino. A todas luces, el informe lucía inexacto, pero decidí hacer como si fuera perfectamente real y, sin mitigar la sed, subimos nuevamente a un firme que domina el camino de los soldados. El resto del día permaneció en absoluta calma y al anochecer bajamos todos e hicimos café, que supo a gloria a pesar del agua amarga y la manteca de la olla en que se hizo. Luego hicimos harina para comer allí y arroz con carne de anta para llevar. A las 3 emprendimos la marcha, previa exploración y sorteamos con toda felicidad el chaco, cayendo a la cañada elegida, la que no tiene agua y sí huellas de haber sido explorada por los soldados.
La radio trajo la noticia de dos prisioneros: Antonio Domínguez Flores (León) y Orlando Jiménez Bazán (Camba), éste reconoce haber luchado contra el Ejército; aquél dice haberse entregado confiado en la palabra presidencial. Ambos dan abundantes noticias de Fernando, su enfermedad y todo lo demás, sin contar lo que habrán hablado y no se publica. Así acaba la historia de dos heroicos guerrilleros.
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Se escuchó una entrevista de Debray, muy valiente frente a un estudiante provocador.

OCTUBRE 4
Luego de descansar en la quebrada, la seguimos una media hora hacia abajo, hasta encontrar otra que se le unía, por la que subimos, descansando hasta las 15 para huir del sol. A esa hora reiniciamos la marcha, algo más de media hora; allí estaban los exploradores que habían llegado al final de los cañoncitos sin encontrar agua. A las 18 abandonamos la quebrada y seguimos por un camino de ganado hasta las 19.30, hora en que no se veía nada y paramos hasta las 3.
La radio dio la noticia del cambio de puesto de avanzada del Estado Mayor de la 4<^>a división de Lagunillas a Padilla, para atender mejor la zona de Serrano donde se presume que pueden tratar de huir los guerrilleros y el comentario de que si me capturan fuerzas de la 4<^>a me juzgarán en Camiri y si lo hacen los de la 8<^>a., en Santa Cruz.
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OCTUBRE 5
Al reiniciar la marcha caminamos con dificultad hasta las 5.15 hs., momento en que dejamos un trillo de ganado y nos internamos en un bosquecillo ralo pero lo suficientemente alto como para ponernos a cubierto de miradas indiscretas. Benigno y Pacho hicieron varias exploraciones buscando agua y vadearon completamente la casa cercana sin encontrarla, probablemente sea un pocito al lado. Al acabar la exploración vieron llegar 6 soldados a la casa, al parecer de camino. Salimos al anochecer con la gente agotada por la falta de agua y Eustaquio dando espectáculo y llorando la falta de un buche de agua. Tras un camino muy malo y muy jalonado de paradas, llegamos por la madrugada a un bosquecillo donde se oía el ladrido de los perros cercanos. Se ve un firme alto y pelado muy cerca.
Curamos a Benigno que tiene un poco supurada la herida y le apliqué una inyección al Médico. De resultas de la cura, Benigno se quejó de dolor por la noche.
La radio informó que nuestros dos cambas fueron trasladados a Camiri para servir de testigos en el juicio de Debray.
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OCTUBRE 6
Las exploraciones demostraron que teníamos una casa muy cerca pero también que, en una quebrada más lejana, había agua. Hacia allí nos dirigimos y cocinamos todo el día bajo una gran laja que servía de techo, a pesar que yo no pasé el día tranquilo, pues nos aproximamos a pleno sol por lugares algo poblados y quedamos en un hoyo. Como la comida se retrasó, decidimos salir por la madrugada hasta un afluente cercano a este arroyito y de allí hacer una exploración más exhaustiva para determinar el rumbo futuro.
La Cruz del Sur informó de una entrevista a los Cambas, Orlando fue un poco menos bellaco. La radio chilena informó de una noticia censurada que indica que hay 1,800 hombres en la zona buscándonos.
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OCTUBRE 7
Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace tiempo que no va por allí. Sólo dio información sobre los caminos; de resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas 2 de Pucará. A las 17.30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja que tiene una hija postrada y una medio enana; se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas.
Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche.
El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro.
La noticia parece diversionista.
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Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 1
Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria
El grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar a obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló del pueblo en una farsa comicial. Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende seguir su torneo de mentiras.
En la madrugada del 23/3, fuerzas de la 4ª división, con acantonamiento en Camiri, en número aproximado de 35 hombres al mando del mayor Hernán Plata Ríos se internaron en territorio guerrillero por el cauce del río Ñacaguaso. El grupo íntegro cayó en una emboscada tendida por nuestras fuerzas. Como resultado de la acción, quedaron en nuestro poder 25 armas de todo tipo, incluyendo 3 morteros de 60 mm. con su dotación de obuses, abundante parque y equipo. Las bajas enemigas fueron: 7 muertos, entre ellos un teniente, y 14 prisioneros, 5 de los cuales resultaron heridos en el choque, siendo atendidos por nuestro servicio sanitario con la mayor eficiencia que permiten nuestros medios.
Todos los prisioneros fueron puestos en libertad previa explicación de los ideales de nuestro movimiento.
La lista de bajas enemigas es la siguiente:
Muertos: Pedro Romero, Rubén Amenazaga, Juan Alvarado, Cecilio Márquez, Amador Almasán, Santiago Gallardo y el delator y guía del Ejército, apellidado Vargas.
Prisioneros: Mayor Hernán Plata Ríos, cap. Eugenio Silva, soldados Edgar Torrico Panoso, Lido Machicado Toledo, Gabriel Durán Escobar, Armando Martínez Sánchez, Felipe Bravo Siles, Juan Ramón Martínez, Leoncio Espinosa Posada, Miguel Rivero, Eleuterio Sánchez, Adalberto Martínez, Eduardo Rivera y Guido Terceros. Los cinco últimamente nombrados resultaron heridos.
Al hacer pública la primera acción de guerra establecemos lo que será norma de nuestro Ejército: la verdad revolucionaria. Nuestros hechos demostraron la justeza de nuestras palabras. Lamentamos la sangre inocente derramada por los soldados caídos, pero con morteros y ametralladoras no se hacen pacíficos viaductos como afirman los fantoches de uniformes galonados, pretendiendo crearnos la leyenda de vulgares asesinos. Tampoco hubo ni habrá un solo campesino que pueda quejarse de nuestro trato y de la forma de obtener abastecimiento salvo los que, traicionando su clase, se presten a servir de guías o delatores.
Están abiertas las hostilidades. En comunicados futuros fijaremos nítidamente nuestra posición revolucionaria, hoy hacemos un llamado a obreros, campesinos, intelectuales; a todos los que sientan que ha llegado la hora de responder a la violencia con la violencia y de rescatar un país vendido en tajadas a los monopolios yanquis y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo, cada día más hambreado.
Ejército de Liberación Nacional de Bolivia
A los mineros de Bolivia
Comunicado n° 5
Compañeros:
Una vez más corre la sangre proletaria en nuestras minas. En una explotación varias veces secular, se ha alternado la succión de la sangre esclava del minero con su derramamiento, cuando tanta injusticia produce el estallido de protesta; esa repetición cíclica no ha variado en el curso de centenares de años.
En los últimos tiempos se rompió transitoriamente el ritmo y los obreros insurrectos fueron el factor fundamental del triunfo del 9 de abril. Ese acontecimiento trajo la esperanza de que se abría un nuevo horizonte y de que, por fin, los obreros serían dueños de su propio destino, pero la mecánica del mundo imperialista enseñó, a los que quisieron ver, que en materia de revolución social no hay soluciones a medias; o se toma todo el poder o se pierden todos los avances logrados con tanto sacrificio y con tanta sangre.
A las milicias armadas del proletariado minero, único factor de fuerza en la primera hora, se fueron agregando milicias de otros sectores de la clase obrera, de desclasados y de campesinos, cuyos integrantes no supieron ver la comunidad esencial de intereses y entraron en conflicto, manejados por la demagogia antipopular y, por fin, reapareció el ejército profesional, con piel de cordero y garras de lobo. Y ese Ejército, pequeño y preterido al principio, se transformó en el brazo armado contra el proletariado y en el cómplice más seguro del imperialismo; por eso, le dieron el visto bueno al golpe de Estado castrense.
Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema.
No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y ralean sus filas, privándonos de sus más combativos elementos.
En largos meses de lucha, las guerrillas han convulsionado al país, le han producido gran cantidad de bajas al Ejército y lo han desmoralizado, sin sufrir, casi, pérdidas; en una confrontación de pocas horas, ese mismo Ejército queda dueño del campo y se pavonea sobre los cadáveres proletarios. De victoria a derrota va la diferencia entre la táctica justa y la errónea.
Compañero minero: no prestes nuevamente oídos a los falsos apóstoles de la lucha de masas, que interpretan ésta como un avance compacto y frontal del pueblo contra las armas opresoras. ¡Aprendamos de la realidad! Contra las ametralladoras no valen los pechos heroicos; contra las modernas armas de demolición, no valen las barricadas, por bien construidas que estén. La lucha de masas de los países subdesarrollados, con gran base campesina y extensos territorios, debe desarrollarla una pequeña vanguardia móvil, la guerrilla, asentada en el seno del pueblo; que irá adquiriendo fuerza a costillas del ejército enemigo y catalizará el fervor revolucionario de las masas hasta crear la situación revolucionaria en la que el poder estatal se derrumbará de un solo golpe, bien asestado y en el momento oportuno.
Entiéndase bien; no llamamos a la inactividad total, sino recomendamos no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno pues ésta es una lucha de clases, sin frentes limitados. Dondequiera que esté, un proletario, tiene la obligación de luchar en la medida de sus fuerzas contra el enemigo común.
Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado. Aquí reconstruiremos la alianza obrero campesina que fue rota por la demagogia antipopular, aquí convertiremos la derrota en triunfo y el llanto de las viudas proletarias en un himno de victoria. Te esperamos.
Ejército de Liberación Nacional de Bolivia
Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental
Ernesto Che Guevara
Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna.
Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.
José Martí
Ya se han cumplido ventiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.
Ventiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.

No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer un recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz.
Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Vietnam.
En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada de bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes.
En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad u el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.
En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.
Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momentos, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Vietnam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar.
En Vietnam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.
En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividían al país en dos zonas y estipulaban la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quienes debían gobernar a Vietnam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo Din Diem, cuyo trágico fin —el de la naranja exprimida por el imperialismo— es conocido de todos.
En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podía ocurrir, aun utilizando todos los métodos de fraude conocidos.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.

Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Vietnam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada.
Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1,700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.
Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartido por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.
Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?
Y ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo —para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Vietnam.
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor a su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Vietnam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los "cuatro puntos" del norte y "los cinco" del sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.
Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos.
Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.
El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden seguir ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Ahí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a las de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.
El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.
Bajo el slogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo —si alguna vez la tuvieron— y solo forman su furgón de cola.
No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.
Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones proimperialistas.
Dado el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.
Esa doble situación: un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.
Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda prever hasta dónde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.
El África ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere. Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que África constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.
No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas. Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.
Si analizamos el África veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han "pacificado" en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática —también llamada hipocresía en buen romance— presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
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En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizaran los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos sus problemas se ventilan en organismos tan inicuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.
Sin embargo, la evolución política y social del África no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Cuando las masa negras de Sudáfrica o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el África. O, cuando las masas empobrecidas de un país se lancen a rescatar su derecho a una vida digna, de las manos de las oligarquías gobernantes.
Hasta ahora se suceden los golpes cuartelarios en que un grupo de oficiales reemplaza a otro o a un gobernante que ya no sirva sus intereses de casta y a los de las potencias que lo manejan solapadamente pero no hay convulsiones populares. En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerza en los últimos meses.
En Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Vietnam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Cambodia, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.
En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que para resultar triunfante, no pueda conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista.

En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo "internacional americano", mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.
Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempos que dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.
En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del comandante Fabricio Ojeda, de los comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.
Pero la movilización activa del pueblo crea sus nuevos dirigentes: César Montes y Yon Sosa levantan la bandera en Guatemala, Fabio Vázquez y Marulanda lo hacen en Colombia, Douglas Bravo en el occidente del país y Américo Martín en El Bachiller, dirigen sus respectivos frentes en Venezuela.
Nuevos brotes de guerra surgirán en estos y otros países americanos, como ya ha ocurrido en Bolivia, e irán creciendo, con todas las vicisitudes que entraña este peligroso oficio de revolucionario moderno. Muchos morirán víctimas de sus errores, otros caerán en el duro combate que se avecina; nuevo luchadores y nuevos dirigentes surgirán al calor de la lucha revolucionaria. El pueblo irá formando sus combatientes y sus conductores en el marco selectivo de la guerra misma, y los agentes yanquis de represión aumentarán. Hoy hay asesores en todos los países donde la lucha armada se mantiene y el ejército peruano realizó, al parecer, una exitosa batida contra los revolucionarios de ese país, también asesorado y entrenado por los yanquis. Pero si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza política y militar, se harán prácticamente imbatibles y exigirán nuevos envíos de los yanquis. En el propio Perú, con tenacidad y firmeza nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera. Poco a poco, la armas obsoletas que bastan para la represión de pequeñas bandas armadas, irán convirtiéndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, hasta que, en un momento dado, se vean obligados a enviar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante los combates de las guerrillas. Es el camino de Vietnam; es el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América, con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.
América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es la Revolución cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del segundo o tercer Vietnam o del segundo y tercer Vietnam del mundo.
En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales —instrumentos de dominación—, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta. El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá, a través de la lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una revolución socialista.
Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.
Debemos realizar una tarea de tipo general que tenga como finalidad táctica sacar al enemigo de su ambiente obligándolo a luchar en lugares donde sus hábitos de vida choquen con la realidad imperante. No se debe despreciar al adversario; el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible. Le falta esencialmente de motivación ideológica que tienen en grado sumo sus más enconados rivales de hoy: los soldados vietnamitas. Solamente podremos triunfar sobre ese ejército en la medida en que logremos minar su moral. Y ésta se mina inflingiéndole derrotas y ocasionándole sufrimientos repetidos.

Pero este pequeño esquema de victorias encierra dentro de sí sacrificios inmensos de los pueblos, sacrificios que debe exigirse desde hoy, a la luz del día, y que quizás sean menos dolorosos que los que debieron soportar si rehuyéramos constantemente el combate, para tratar de que otros sean los que nos saquen las castañas del fuego.
Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrarán a ese pueblo. Pero tal vez sea imposible eludir esa lucha o sus efectos, en una contienda de carácter mundial y se sufra igual o más aún. No podemos predecir el futuro, pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.
Es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en formas pacíficas. Para nosotros está clara la solución de esta interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello de lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes —donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares— en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.
Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.
Los comienzos no serán fáciles; serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos.
La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones más violentas.
El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.
Será más bestial todavía, pero se notarán los signos del decaimiento que asoma.
Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.
Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado.
Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.
Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder. Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación, también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está ahí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.
Dadas las virulencias e intransigencias con que se defiende cada causa, nosotros, los desposeídos, no podemos tomar partido por una u otra forma de manifestar las discrepancias, aún cuando coincidamos a veces con algunos planteamientos de una u otra parte, o en mayor medida con los de una parte que con los de la otra. En el momento de la lucha, la forma en que se hacen visibles las actuales diferencias constituyen una debilidad; pero en el estado en que se encuentran, querer arreglarlas mediante palabras es una ilusión. La historia irá borrando o dándoles su verdadera explicación.
En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.
Sinteticemos así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno; liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios dependientes.
Eso significa una guerra larga. Y lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria.
No podemos eludir el llamado de la hora. Nos lo enseña Vietnam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final.
Allí, los soldados del imperialismo encuentran la incomodidad de quien, acostumbrado al nivel de vida que ostenta la nación norteamericana, tiene que enfrentarse con la tierra hostil; la inseguridad de quien no puede moverse sin sentir que pisa territorio enemigo; la muerte a los que avanzan más allá de sus reductos fortificados, la hostilidad permanente de toda la población. Todo eso va provocando la repercusión interior en los Estados Unidos; va haciendo surgir un factor atenuado por el imperialismo en pleno vigor, la lucha de clases aún dentro de su propio territorio.
¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para este de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!
Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!
Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca lanzar alguno de estos días el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército proletario, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: "qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad".
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.

Publicado en: Tricontinental, Suplemento especial, 16 de abril de 1967.
Tomado de: Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977.
Cuba : Ernesto Che Guevara
"Algunos de nosotros , Che, abandonamos el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la patria latinoamericana y en el mundo. Dejamos de guiarnos por grandes sentimientos de amor, para ser absorbidos por estériles disputas partidarias, y a veces, hacemos de amigos enemigos, y de los verdaderos enemigos aliados. Minados por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no traemos el corazón calentado por ideales de justicia. Quedamos sordos a los clamores del pueblo, perdimos la humildad del trabajo de base y ahora, cambiamos utopías por votos".

El Che en Bolivia
1967. OCTUBRE 1
Este primer día del mes pasó sin novedad. Al amanecer llegamos a un bosquecillo ralo donde hicimos campamento situando postas en los diferentes puntos de aproximación. Los 40 hombres se alejaron por un cañón que pensábamos tomar disparando algunos tiros. A las 14 se escucharon los últimos disparos; en las casitas no parece haber nadie, aunque Urbano vio bajar 5 soldados que no siguieron por ningún camino. Decidí permanecer un día más aquí, pues el lugar está bueno y tiene retirada garantizada, dado que se dominan casi todos los movimientos de la tropa enemiga. Pacho, con Ñato, Darío y Eustaquio fueron a buscar agua y retornaron a las 21. Chapaco cocinó frituras y se dio un poco de charqui con lo que el hambre no se hace sentir.
No hubieron noticias.
OCTUBRE 2
Antonio
El día transcurrió sin la menor huella de soldados pero unos chivitos conducidos por perros pastores pasaron por nuestras posiciones y los animales ladraron. Decidimos tratar de pasar por al lado de uno de los chacos que está más cerca del cañón e iniciamos el descenso a las 18, con tiempo para llegar cómodos y cocinar antes del cruce, sólo que el Ñato se perdió y se obcecó en seguir. Cuando decidimos regresar nos perdimos e hicimos noche en el alto sin poder cocinar y con mucha sed. La radio nos trajo la explicación del despliegue de los soldados el día 30, según noticias difundidas por la Cruz del Sur, el Ejército comunicó haber tenido un encuentro en abra del Quiñol con un pequeño grupo nuestro, sin que hubieran bajas de ambas partes, aunque dicen haber encontrado huellas de sangre en nuestra huida.
El grupo era de 6 individuos, según el mismo parte.
OCTUBRE 3
Día largo e innecesariamente intenso: al movilizarnos para llegar a nuestro campamento base, llegó Urbano con la noticia de que había oído comentar a unos campesinos que pasaban: “ésos son los que hablaban anoche”, mientras nosotros estábamos en camino. A todas luces, el informe lucía inexacto, pero decidí hacer como si fuera perfectamente real y, sin mitigar la sed, subimos nuevamente a un firme que domina el camino de los soldados. El resto del día permaneció en absoluta calma y al anochecer bajamos todos e hicimos café, que supo a gloria a pesar del agua amarga y la manteca de la olla en que se hizo. Luego hicimos harina para comer allí y arroz con carne de anta para llevar. A las 3 emprendimos la marcha, previa exploración y sorteamos con toda felicidad el chaco, cayendo a la cañada elegida, la que no tiene agua y sí huellas de haber sido explorada por los soldados.
La radio trajo la noticia de dos prisioneros: Antonio Domínguez Flores (León) y Orlando Jiménez Bazán (Camba), éste reconoce haber luchado contra el Ejército; aquél dice haberse entregado confiado en la palabra presidencial. Ambos dan abundantes noticias de Fernando, su enfermedad y todo lo demás, sin contar lo que habrán hablado y no se publica. Así acaba la historia de dos heroicos guerrilleros.
h-1,360 ms.
Se escuchó una entrevista de Debray, muy valiente frente a un estudiante provocador.

OCTUBRE 4
Luego de descansar en la quebrada, la seguimos una media hora hacia abajo, hasta encontrar otra que se le unía, por la que subimos, descansando hasta las 15 para huir del sol. A esa hora reiniciamos la marcha, algo más de media hora; allí estaban los exploradores que habían llegado al final de los cañoncitos sin encontrar agua. A las 18 abandonamos la quebrada y seguimos por un camino de ganado hasta las 19.30, hora en que no se veía nada y paramos hasta las 3.
La radio dio la noticia del cambio de puesto de avanzada del Estado Mayor de la 4<^>a división de Lagunillas a Padilla, para atender mejor la zona de Serrano donde se presume que pueden tratar de huir los guerrilleros y el comentario de que si me capturan fuerzas de la 4<^>a me juzgarán en Camiri y si lo hacen los de la 8<^>a., en Santa Cruz.
h-1,650 ms.

OCTUBRE 5
Al reiniciar la marcha caminamos con dificultad hasta las 5.15 hs., momento en que dejamos un trillo de ganado y nos internamos en un bosquecillo ralo pero lo suficientemente alto como para ponernos a cubierto de miradas indiscretas. Benigno y Pacho hicieron varias exploraciones buscando agua y vadearon completamente la casa cercana sin encontrarla, probablemente sea un pocito al lado. Al acabar la exploración vieron llegar 6 soldados a la casa, al parecer de camino. Salimos al anochecer con la gente agotada por la falta de agua y Eustaquio dando espectáculo y llorando la falta de un buche de agua. Tras un camino muy malo y muy jalonado de paradas, llegamos por la madrugada a un bosquecillo donde se oía el ladrido de los perros cercanos. Se ve un firme alto y pelado muy cerca.
Curamos a Benigno que tiene un poco supurada la herida y le apliqué una inyección al Médico. De resultas de la cura, Benigno se quejó de dolor por la noche.
La radio informó que nuestros dos cambas fueron trasladados a Camiri para servir de testigos en el juicio de Debray.
h-2,000 ms.
OCTUBRE 6
Las exploraciones demostraron que teníamos una casa muy cerca pero también que, en una quebrada más lejana, había agua. Hacia allí nos dirigimos y cocinamos todo el día bajo una gran laja que servía de techo, a pesar que yo no pasé el día tranquilo, pues nos aproximamos a pleno sol por lugares algo poblados y quedamos en un hoyo. Como la comida se retrasó, decidimos salir por la madrugada hasta un afluente cercano a este arroyito y de allí hacer una exploración más exhaustiva para determinar el rumbo futuro.
La Cruz del Sur informó de una entrevista a los Cambas, Orlando fue un poco menos bellaco. La radio chilena informó de una noticia censurada que indica que hay 1,800 hombres en la zona buscándonos.
h-1,750 ms.

OCTUBRE 7
Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace tiempo que no va por allí. Sólo dio información sobre los caminos; de resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas 2 de Pucará. A las 17.30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja que tiene una hija postrada y una medio enana; se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas.
Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche.
El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro.
La noticia parece diversionista.
h-2,000 ms.
Al Pueblo Boliviano
Comunicado n° 1
Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria
El grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar a obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló del pueblo en una farsa comicial. Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende seguir su torneo de mentiras.
En la madrugada del 23/3, fuerzas de la 4ª división, con acantonamiento en Camiri, en número aproximado de 35 hombres al mando del mayor Hernán Plata Ríos se internaron en territorio guerrillero por el cauce del río Ñacaguaso. El grupo íntegro cayó en una emboscada tendida por nuestras fuerzas. Como resultado de la acción, quedaron en nuestro poder 25 armas de todo tipo, incluyendo 3 morteros de 60 mm. con su dotación de obuses, abundante parque y equipo. Las bajas enemigas fueron: 7 muertos, entre ellos un teniente, y 14 prisioneros, 5 de los cuales resultaron heridos en el choque, siendo atendidos por nuestro servicio sanitario con la mayor eficiencia que permiten nuestros medios.
Todos los prisioneros fueron puestos en libertad previa explicación de los ideales de nuestro movimiento.
La lista de bajas enemigas es la siguiente:
Muertos: Pedro Romero, Rubén Amenazaga, Juan Alvarado, Cecilio Márquez, Amador Almasán, Santiago Gallardo y el delator y guía del Ejército, apellidado Vargas.
Prisioneros: Mayor Hernán Plata Ríos, cap. Eugenio Silva, soldados Edgar Torrico Panoso, Lido Machicado Toledo, Gabriel Durán Escobar, Armando Martínez Sánchez, Felipe Bravo Siles, Juan Ramón Martínez, Leoncio Espinosa Posada, Miguel Rivero, Eleuterio Sánchez, Adalberto Martínez, Eduardo Rivera y Guido Terceros. Los cinco últimamente nombrados resultaron heridos.
Al hacer pública la primera acción de guerra establecemos lo que será norma de nuestro Ejército: la verdad revolucionaria. Nuestros hechos demostraron la justeza de nuestras palabras. Lamentamos la sangre inocente derramada por los soldados caídos, pero con morteros y ametralladoras no se hacen pacíficos viaductos como afirman los fantoches de uniformes galonados, pretendiendo crearnos la leyenda de vulgares asesinos. Tampoco hubo ni habrá un solo campesino que pueda quejarse de nuestro trato y de la forma de obtener abastecimiento salvo los que, traicionando su clase, se presten a servir de guías o delatores.
Están abiertas las hostilidades. En comunicados futuros fijaremos nítidamente nuestra posición revolucionaria, hoy hacemos un llamado a obreros, campesinos, intelectuales; a todos los que sientan que ha llegado la hora de responder a la violencia con la violencia y de rescatar un país vendido en tajadas a los monopolios yanquis y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo, cada día más hambreado.
Ejército de Liberación Nacional de Bolivia
A los mineros de Bolivia
Comunicado n° 5
Compañeros:
Una vez más corre la sangre proletaria en nuestras minas. En una explotación varias veces secular, se ha alternado la succión de la sangre esclava del minero con su derramamiento, cuando tanta injusticia produce el estallido de protesta; esa repetición cíclica no ha variado en el curso de centenares de años.
En los últimos tiempos se rompió transitoriamente el ritmo y los obreros insurrectos fueron el factor fundamental del triunfo del 9 de abril. Ese acontecimiento trajo la esperanza de que se abría un nuevo horizonte y de que, por fin, los obreros serían dueños de su propio destino, pero la mecánica del mundo imperialista enseñó, a los que quisieron ver, que en materia de revolución social no hay soluciones a medias; o se toma todo el poder o se pierden todos los avances logrados con tanto sacrificio y con tanta sangre.
A las milicias armadas del proletariado minero, único factor de fuerza en la primera hora, se fueron agregando milicias de otros sectores de la clase obrera, de desclasados y de campesinos, cuyos integrantes no supieron ver la comunidad esencial de intereses y entraron en conflicto, manejados por la demagogia antipopular y, por fin, reapareció el ejército profesional, con piel de cordero y garras de lobo. Y ese Ejército, pequeño y preterido al principio, se transformó en el brazo armado contra el proletariado y en el cómplice más seguro del imperialismo; por eso, le dieron el visto bueno al golpe de Estado castrense.
Ahora estamos recuperándonos de una derrota provocada por la repetición de errores tácticos de la clase obrera y preparando al país, pacientemente, para una revolución profunda que transforme de raíz el sistema.
No se debe insistir en tácticas falsas; heroicas, sí, pero estériles, que sumen en un baño de sangre al proletariado y ralean sus filas, privándonos de sus más combativos elementos.
En largos meses de lucha, las guerrillas han convulsionado al país, le han producido gran cantidad de bajas al Ejército y lo han desmoralizado, sin sufrir, casi, pérdidas; en una confrontación de pocas horas, ese mismo Ejército queda dueño del campo y se pavonea sobre los cadáveres proletarios. De victoria a derrota va la diferencia entre la táctica justa y la errónea.
Compañero minero: no prestes nuevamente oídos a los falsos apóstoles de la lucha de masas, que interpretan ésta como un avance compacto y frontal del pueblo contra las armas opresoras. ¡Aprendamos de la realidad! Contra las ametralladoras no valen los pechos heroicos; contra las modernas armas de demolición, no valen las barricadas, por bien construidas que estén. La lucha de masas de los países subdesarrollados, con gran base campesina y extensos territorios, debe desarrollarla una pequeña vanguardia móvil, la guerrilla, asentada en el seno del pueblo; que irá adquiriendo fuerza a costillas del ejército enemigo y catalizará el fervor revolucionario de las masas hasta crear la situación revolucionaria en la que el poder estatal se derrumbará de un solo golpe, bien asestado y en el momento oportuno.
Entiéndase bien; no llamamos a la inactividad total, sino recomendamos no comprometer fuerzas en acciones que no garanticen el éxito, pero la presión de las masas trabajadoras debe ejercerse continuamente contra el gobierno pues ésta es una lucha de clases, sin frentes limitados. Dondequiera que esté, un proletario, tiene la obligación de luchar en la medida de sus fuerzas contra el enemigo común.
Compañero minero: las guerrillas del E.L.N. te esperan con los brazos abiertos y te invitan a unirte a los trabajadores del subsuelo que están luchando a nuestro lado. Aquí reconstruiremos la alianza obrero campesina que fue rota por la demagogia antipopular, aquí convertiremos la derrota en triunfo y el llanto de las viudas proletarias en un himno de victoria. Te esperamos.
Ejército de Liberación Nacional de Bolivia
Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental
Ernesto Che Guevara
Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna.
Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.
José Martí
Ya se han cumplido ventiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.
Ventiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.

No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer un recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz.
Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Vietnam.
En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada de bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes.
En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad u el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.
En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.
Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momentos, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Vietnam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar.
En Vietnam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.
En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividían al país en dos zonas y estipulaban la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quienes debían gobernar a Vietnam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo Din Diem, cuyo trágico fin —el de la naranja exprimida por el imperialismo— es conocido de todos.
En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podía ocurrir, aun utilizando todos los métodos de fraude conocidos.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.

Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Vietnam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada.
Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1,700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.
Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartido por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.
Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?
Y ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo —para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Vietnam.
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor a su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Vietnam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los "cuatro puntos" del norte y "los cinco" del sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.
Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos.
Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.
El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden seguir ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Ahí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a las de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.
El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.
Bajo el slogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo —si alguna vez la tuvieron— y solo forman su furgón de cola.
No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.
Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones proimperialistas.
Dado el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.
Esa doble situación: un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.
Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda prever hasta dónde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.
El África ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere. Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que África constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.
No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas. Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.
Si analizamos el África veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han "pacificado" en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática —también llamada hipocresía en buen romance— presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
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En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizaran los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos sus problemas se ventilan en organismos tan inicuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.
Sin embargo, la evolución política y social del África no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Cuando las masa negras de Sudáfrica o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el África. O, cuando las masas empobrecidas de un país se lancen a rescatar su derecho a una vida digna, de las manos de las oligarquías gobernantes.
Hasta ahora se suceden los golpes cuartelarios en que un grupo de oficiales reemplaza a otro o a un gobernante que ya no sirva sus intereses de casta y a los de las potencias que lo manejan solapadamente pero no hay convulsiones populares. En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerza en los últimos meses.
En Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Vietnam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Cambodia, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.
En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que para resultar triunfante, no pueda conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista.

En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo "internacional americano", mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.
Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempos que dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.
En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del comandante Fabricio Ojeda, de los comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.
Pero la movilización activa del pueblo crea sus nuevos dirigentes: César Montes y Yon Sosa levantan la bandera en Guatemala, Fabio Vázquez y Marulanda lo hacen en Colombia, Douglas Bravo en el occidente del país y Américo Martín en El Bachiller, dirigen sus respectivos frentes en Venezuela.
Nuevos brotes de guerra surgirán en estos y otros países americanos, como ya ha ocurrido en Bolivia, e irán creciendo, con todas las vicisitudes que entraña este peligroso oficio de revolucionario moderno. Muchos morirán víctimas de sus errores, otros caerán en el duro combate que se avecina; nuevo luchadores y nuevos dirigentes surgirán al calor de la lucha revolucionaria. El pueblo irá formando sus combatientes y sus conductores en el marco selectivo de la guerra misma, y los agentes yanquis de represión aumentarán. Hoy hay asesores en todos los países donde la lucha armada se mantiene y el ejército peruano realizó, al parecer, una exitosa batida contra los revolucionarios de ese país, también asesorado y entrenado por los yanquis. Pero si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza política y militar, se harán prácticamente imbatibles y exigirán nuevos envíos de los yanquis. En el propio Perú, con tenacidad y firmeza nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera. Poco a poco, la armas obsoletas que bastan para la represión de pequeñas bandas armadas, irán convirtiéndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, hasta que, en un momento dado, se vean obligados a enviar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante los combates de las guerrillas. Es el camino de Vietnam; es el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América, con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.
América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es la Revolución cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del segundo o tercer Vietnam o del segundo y tercer Vietnam del mundo.
En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales —instrumentos de dominación—, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta. El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá, a través de la lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una revolución socialista.
Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.
Debemos realizar una tarea de tipo general que tenga como finalidad táctica sacar al enemigo de su ambiente obligándolo a luchar en lugares donde sus hábitos de vida choquen con la realidad imperante. No se debe despreciar al adversario; el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible. Le falta esencialmente de motivación ideológica que tienen en grado sumo sus más enconados rivales de hoy: los soldados vietnamitas. Solamente podremos triunfar sobre ese ejército en la medida en que logremos minar su moral. Y ésta se mina inflingiéndole derrotas y ocasionándole sufrimientos repetidos.

Pero este pequeño esquema de victorias encierra dentro de sí sacrificios inmensos de los pueblos, sacrificios que debe exigirse desde hoy, a la luz del día, y que quizás sean menos dolorosos que los que debieron soportar si rehuyéramos constantemente el combate, para tratar de que otros sean los que nos saquen las castañas del fuego.
Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrarán a ese pueblo. Pero tal vez sea imposible eludir esa lucha o sus efectos, en una contienda de carácter mundial y se sufra igual o más aún. No podemos predecir el futuro, pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.
Es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en formas pacíficas. Para nosotros está clara la solución de esta interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello de lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes —donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares— en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.
Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.
Los comienzos no serán fáciles; serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos.
La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones más violentas.
El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.
Será más bestial todavía, pero se notarán los signos del decaimiento que asoma.
Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.
Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado.
Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.
Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder. Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación, también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está ahí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.
Dadas las virulencias e intransigencias con que se defiende cada causa, nosotros, los desposeídos, no podemos tomar partido por una u otra forma de manifestar las discrepancias, aún cuando coincidamos a veces con algunos planteamientos de una u otra parte, o en mayor medida con los de una parte que con los de la otra. En el momento de la lucha, la forma en que se hacen visibles las actuales diferencias constituyen una debilidad; pero en el estado en que se encuentran, querer arreglarlas mediante palabras es una ilusión. La historia irá borrando o dándoles su verdadera explicación.
En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.
Sinteticemos así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno; liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios dependientes.
Eso significa una guerra larga. Y lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria.
No podemos eludir el llamado de la hora. Nos lo enseña Vietnam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final.
Allí, los soldados del imperialismo encuentran la incomodidad de quien, acostumbrado al nivel de vida que ostenta la nación norteamericana, tiene que enfrentarse con la tierra hostil; la inseguridad de quien no puede moverse sin sentir que pisa territorio enemigo; la muerte a los que avanzan más allá de sus reductos fortificados, la hostilidad permanente de toda la población. Todo eso va provocando la repercusión interior en los Estados Unidos; va haciendo surgir un factor atenuado por el imperialismo en pleno vigor, la lucha de clases aún dentro de su propio territorio.
¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para este de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!
Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!
Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca lanzar alguno de estos días el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército proletario, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: "qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad".
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.

Publicado en: Tricontinental, Suplemento especial, 16 de abril de 1967.
Tomado de: Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977.
Cuba : Ernesto Che Guevara
viernes, septiembre 14, 2007
¡ El Grito de los Libres !
Estimados amigos, estamos a unas horas del Grito de los Libres así que a nombre de la Comisión Organizadora les comento algunos detalles:
1-. La cita para participar en el Grito de los Libres es desde el viernes 14 de septiembre. Habrá una verbena popular por la noche y pernoctaremos en la plancha del Zócalo capitalino. Lleva ropa adecuada, cobija y alimentos para compartir; si tienes tienda de campaña ó bolsa de dormir puedes traerla. Amaneceremos el sábado 15 e iniciaremos los preparativos del Grito.
2-. Es necesario que cada uno de los grupos, organizaciones, círculos de estudio, colectivos, federaciones y asociaciones que han confirmado ó estén por confirmar su participación en las tareas del Grito de los Libres nombren a un enlace, representante ó coordinador para estar en comunicación permanente con el Comité Organizador. Se entregarán gafetes especiales para identificarnos. Por favor busquen a los compañeros responsables de la acreditación y registro: David Cervantes, Herón Escobar y Rafael Hernández Estrada de la CND, Ricardo Ruiz, Roberto López y Víctor Manzanares del PRD-DF ó Rafael Maldonado, Martha Esteva y Froylán Yescas Cedillo de Flor y Canto. Los grupos artísticos que deseen participar favor de coordinarse con Jesusa Rodríguez, de la CND. La tarde del viernes y en el transcurso del sábado 15 tendremos reuniones con todos los representantes, coordinadores y enlaces.
3-. El Grito lo da el pueblo que acude a la Plaza; la alocución del Grito estará a cargo de la gran luchadora social y senadora de la República Rosario Ibarra de Piedra. La alocución que hará (y proponemos se retome en las demás ciudades y pueblos del país) es la siguiente:
Mexicanos:
¡Vivan los héroes que iniciaron la lucha por Patria y Libertad!
¡Viva Hidalgo!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!
¡Viva Allende!
¡Viva Leona Vicario!
¡Viva Morelos!
¡Viva la Soberanía Popular!
¡Viva la Presidencia Legítima de México!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!
4- El Grito de los Libres es una iniciativa civil y pacífica. Rechazamos cualquier acto de provocación ó de violencia, venga de donde venga. El acceso al zócalo se hará a través de 25 retenes ó “puntos de revisión”. Estos retenes estarán a cargo del gobierno local y del federal. Por lo tanto:
a) No trates de ingresar ningún objeto que ponga en riesgo la integridad física de los demás, ni bebidas embriagantes.
b) Por ningún motivo te pueden impedir el paso si llevas distintivos, cartulinas, fotos ó banderines alusivos a AMLO, a la CND ó a cualquier otra organización. En todos los puestos de control habrá concertadores (funcionarios) del GDF que tienen instrucciones precisas de Marcelo Ebrard para ayudar a ingresar sin distinciones a los ciudadanos. Apóyate en ellos y no permitas que se conculquen tus derechos constitucionales.
5-. Vamos a una fiesta cívica. El Gobierno del DF ha dispuesto que el sábado 15 a las 8 p.m. abra sus puertas el Antiguo Palacio del Ayuntamiento para que toda la gente pueda presenciar una Sesión de Cabildo. Las familias mexicanas, sin distingos de ningún tipo, pueden disfrutar la noche mexicana; habrá servicios sanitarios, apoyos médicos y seguridad para todos.
6-. La noche del 15 habrá “lucha de sonidos”. El pelele tendrá un sonido rentado a OCESA-CIE, la empresa de espectáculos más grande en Latinoamérica. Nosotros contaremos con un potente sonido de la Convención Nacional Democrática. Si tienes los oídos sensibles ó llevas niños pequeños te recomendamos que lleves tapones (algodones) para evitar una sobre-exposición sonora.
7-. Difunde y reenvía este mensaje. Invita a todos tus amigos y familiares para dar el Grito de los Libres.
¡Viva el Presidente Legítimo de México: Andrés Manuel López Obrador!
1-. La cita para participar en el Grito de los Libres es desde el viernes 14 de septiembre. Habrá una verbena popular por la noche y pernoctaremos en la plancha del Zócalo capitalino. Lleva ropa adecuada, cobija y alimentos para compartir; si tienes tienda de campaña ó bolsa de dormir puedes traerla. Amaneceremos el sábado 15 e iniciaremos los preparativos del Grito.
2-. Es necesario que cada uno de los grupos, organizaciones, círculos de estudio, colectivos, federaciones y asociaciones que han confirmado ó estén por confirmar su participación en las tareas del Grito de los Libres nombren a un enlace, representante ó coordinador para estar en comunicación permanente con el Comité Organizador. Se entregarán gafetes especiales para identificarnos. Por favor busquen a los compañeros responsables de la acreditación y registro: David Cervantes, Herón Escobar y Rafael Hernández Estrada de la CND, Ricardo Ruiz, Roberto López y Víctor Manzanares del PRD-DF ó Rafael Maldonado, Martha Esteva y Froylán Yescas Cedillo de Flor y Canto. Los grupos artísticos que deseen participar favor de coordinarse con Jesusa Rodríguez, de la CND. La tarde del viernes y en el transcurso del sábado 15 tendremos reuniones con todos los representantes, coordinadores y enlaces.
3-. El Grito lo da el pueblo que acude a la Plaza; la alocución del Grito estará a cargo de la gran luchadora social y senadora de la República Rosario Ibarra de Piedra. La alocución que hará (y proponemos se retome en las demás ciudades y pueblos del país) es la siguiente:
Mexicanos:
¡Vivan los héroes que iniciaron la lucha por Patria y Libertad!
¡Viva Hidalgo!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!
¡Viva Allende!
¡Viva Leona Vicario!
¡Viva Morelos!
¡Viva la Soberanía Popular!
¡Viva la Presidencia Legítima de México!
¡Viva México!
¡Viva México!
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4- El Grito de los Libres es una iniciativa civil y pacífica. Rechazamos cualquier acto de provocación ó de violencia, venga de donde venga. El acceso al zócalo se hará a través de 25 retenes ó “puntos de revisión”. Estos retenes estarán a cargo del gobierno local y del federal. Por lo tanto:
a) No trates de ingresar ningún objeto que ponga en riesgo la integridad física de los demás, ni bebidas embriagantes.
b) Por ningún motivo te pueden impedir el paso si llevas distintivos, cartulinas, fotos ó banderines alusivos a AMLO, a la CND ó a cualquier otra organización. En todos los puestos de control habrá concertadores (funcionarios) del GDF que tienen instrucciones precisas de Marcelo Ebrard para ayudar a ingresar sin distinciones a los ciudadanos. Apóyate en ellos y no permitas que se conculquen tus derechos constitucionales.
5-. Vamos a una fiesta cívica. El Gobierno del DF ha dispuesto que el sábado 15 a las 8 p.m. abra sus puertas el Antiguo Palacio del Ayuntamiento para que toda la gente pueda presenciar una Sesión de Cabildo. Las familias mexicanas, sin distingos de ningún tipo, pueden disfrutar la noche mexicana; habrá servicios sanitarios, apoyos médicos y seguridad para todos.
6-. La noche del 15 habrá “lucha de sonidos”. El pelele tendrá un sonido rentado a OCESA-CIE, la empresa de espectáculos más grande en Latinoamérica. Nosotros contaremos con un potente sonido de la Convención Nacional Democrática. Si tienes los oídos sensibles ó llevas niños pequeños te recomendamos que lleves tapones (algodones) para evitar una sobre-exposición sonora.
7-. Difunde y reenvía este mensaje. Invita a todos tus amigos y familiares para dar el Grito de los Libres.
¡Viva el Presidente Legítimo de México: Andrés Manuel López Obrador!
jueves, septiembre 13, 2007
Lucha Villa - El Gavilancillo
Yo soy un gavilancillo, perdido, sobre una pollita en el río, pero sobre todo, uniendo esfuerzos para transformar la patria.
Mariachi Vargas - Violin Huapango
En todo el mundo se conoce las expectativas del pueblo mexicano expresado en la música de mariachi, pero también en los anhelos y la inteligencia de quienes día a día aportan su esfuerzo físico e intelectual para hacer de esta patria una realidad democrática.
LUCHA REYES ---- BORRACHITA DE TEQUILA
los suspiros involuntarios, el truene total de una realidad que se refleja en una actitud ante la vida.
Siendo esta polarizada, quienes vivimos la realidad, festejamos con tequila.
viernes, julio 20, 2007
IFE: Necesario blindar campañas electorales de la influencia indebida del dinero
El perro con una elocuente sonrisa recordando sus fechorías y su cercanía con el espurio. Pie de foto del posteador.jenaro villamil/ Agencia Proceso
* Sin conexión hasta el momento, entre el dinero decomisado a Ye Gon y el PAN, dice
México, D.F., 19 de julio.- El consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, advirtió que es necesario “blindar a las campañas electorales” de la “influencia indebida del dinero” para que “los partidos políticos en México sean inmunes” a ésta.
Entrevistado en Guadalajara, Jalisco, el presidente del IFE comentó que en México es muy caro hacer campañas, lo cual coloca “a los políticos y a los candidatos en una situación de tentación de recurrir a fuentes de financiamiento públicas, privadas, legales o ilegales; y eso vulnera la autonomía del Estado mexicano”.
“Me parece que uno de los retos centrales de la reforma electoral es reducir el costo de la democracia electoral porque ahí se puede localizar uno de los gérmenes de la corrupción”, enfatizó.
Sobre el supuesto financiamiento ilegal de recursos a la campaña de Felipe Calderón, como lo denunció Zhenli Ye Gon, Ugalde aclaró que “hasta el día de hoy” no existe conexión electoral entre el dinero decomisado al empresario chino y el PAN.
--¿No hay ninguna evidencia de que el dinero (de Ye Gon) haya sido de algún partido político? –se le cuestionó.
--No hay conexión electoral que nosotros conozcamos al día de hoy, lo cual no significa que mañana las cosas puedan cambiar. Mientras tanto, el IFE estará atento.
En otra respuesta, Ugalde comparó los indicios que podrían surgir de este caso con los escándalos del Pemexgate o Amigos de Fox, donde se demostró la influencia del dinero en la política y “la causa de mayor preocupación en la democracia mexicana”.
El IFE investiga la queja presentada hace dos semanas por el PRD, partido que solicitó determinar si existe vínculo con los fondos electorales, luego de que Ye Gon denunciara en una entrevista con la agencia AP que el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, lo obligó a guardar el dinero, el cual sería utilizado en la campaña de Calderón.
martes, julio 10, 2007
Blogósfera

Garantías individuales no importan al neopanismo
Las criticas contra el alcalde nicolaita motivaron una consulta pública, esta de baja participación, sin embargo, Zeferino Salgado Almaguer, jubiloso quiere promover esta y otras medidas restrictivas y que atentan contra las garantías individuales consagradas en la constitución en todos los municipios del área metropolitana. En total participaron 11 mil 249 ciudadanos, 9 mil 400 de San Nicolás y el resto de otros municipios.
Sin duda Zeferino es ambicioso, aspira, sin decirlo a la grande; pero no sean mal pensados, no, aspira a la gubernatura este neopanista que se ha percatado que en el PAN se avanza, ya que la ausencia de cuadros de valía permiten el encumbramiento de cualquier sujeto que parezca listo.
Feudalismo sindical
Insólito, pero para muchos ciudadanos que habían considerado que especies cuaternarias eran cosa del pasado, llegaron a lunes con la noticia de que la Dear Teacher, Elba Esther, será dirigente vitalicia del magisterio. El ABC enseñado por Carlos Longitud Barrios fue aprendido con solvencia y superado con un cinismo propio de la clase política mexicana que no tiene llenadera, no importa con quién aparezcan en gráficas elocuentes o despertar con un amargo sabor de boca para enfrentar la vida sin principios y arrastrándose como gusanos prehistóricos, con una cadena evolutiva suspendida y convertidos en pétreos vestigios de un México que muchos creíamos superado.
Monreal denuncia: partido que se mueve al ritmo de las corrientes
Pero Leonel Cota Presidente del Partido de la Revolución Democrática ignora este señalamiento manifestando que en Zacatecas ganó quien más votos obtuvo en una elección interna. Se le olvida a Cota que en ese instituto político avanza el que transa, el que se alinea a las corrientes hegemónicas, el que maneja un discurso maniqueo y supuestamente revolucionario, con dobles discursos, pero alineados en una militancia lacayuna. Tanto Nueva Izquierda, presidida por Jesús Ortega y Carlos Navarrete, como Foro Nuevo Sol presidido por la gobernadora de Zacatecas, unidos son invencibles, hay que recordar que ambas corrientes tienen mayoría en la Cámara de Diputados, en el Senado, en los órganos de dirección del partido, pero también en las instancias donde se imparte justicia partidaria; como en la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia: Ricardo Monreal, un muerto político con la rodilla lastimada al interior de un partido que ha sido diagnosticado de males terminales, pero con una dirigencia socarrona, cínica y acomodaticia que augura un futuro incierto, pero fuertemente vinculado con el movimiento social más importante del México moderno: tontos no son.
Ratas de cola larga
Hijo de un prominente político, referente de la modernidad mexiquense y de los beneficios que proporciona las complicidades del dinero y el poder político Carlos Hank Rhon se salió con la suya. Conocido a nivel nacional por sus exóticos gustos y sus frecuentes viajes a lugares ignotos de donde traficaba con animales, piezas propias para el decorado de la mansión de la tigresa, primero fue alcalde de Tijuana y ahora busca la grande, siéndole restituida su candidatura a la gubernatura de Baja California. Poder político más poder económico: Carlos Hank Rhon. Esta patria nuestra donde todo es posible.
¡ Si no copela cuello !
Chino perseguido y amenazado, una millonada en efectivo que se envía a los Estados Unidos con el argumento de que debía ser contado por especialistas y puesto a buen resguardo, esto por supuesto que tuvo un costo: algo así como un millón doscientos mil dólares y con la amenaza de los abogados del chino mexicano que el próximo día 18 del presente, se dará a conocer importante información respecto al origen de los dineros, que en una primera instancia, los abogados del chino mexicano dijeron que era dinero destinado y utilizado, en parte, en la campaña del espurio.
Vestigios del 68
Noticias del imperio, si, así pudiera titularse la noticia del encuentro de restos óseos y balas de rifle en la zona de Tlatelolco, ya que al construir una clínica del IMSS allá a principios de los ochentas, se encontraron estos por la Arq. Rosa María Alvarado, quién intentó hacer la denuncia, recibiendo amenazas y presiones para que no lo hiciera.
lunes, julio 09, 2007
TeleSur, un sueño que se va haciendo realidad

por Pascual Serrano — Última modificación 30/05/2007 16:32
Han sido necesarios más de 75 años desde que se inventara la televisión para que surja un proyecto multinacional que no dependa de grandes grupos empresariales ni de elementos publicitarios, que apueste por dar la voz a los ciudadanos y no a accionistas, anunciantes y grupos de poder. Por supuesto, una iniciativa así no se hubiese permitido en EEUU, tampoco Europa se ha demostrado capaz. Ha sido América Latina quien está demostrando que otro mundo es posible y factible como ha afirmado Pedro Casaldáliga.
No lo podemos negar, en Europa nos corroe la envidia. Gobiernos con muchos más recursos y democracias supuestamente más desarrolladas han sido incapaces de crear un modelo televisivo independiente del dinero y del poder empresarial.
Es lo que han conseguido cuatro países –Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay- a los que ya se han unido Bolivia y Nicaragua, y Ecuador próximamente. Todos ellos comparten la necesidad de abordar la información desde una nueva óptica que priorice el protagonismo de los pueblos, los valores de la integración latinoamericana y el rigor informativo por encima de la banalidad, la publicidad, el espectáculo y la manipulación al servicio de las grandes corporaciones empresariales. Ya hace 27 años que la Comisión Internacional de Estudio sobre los Problemas de la Comunicación presentó ante la XXI Conferencia General de la UNESCO, reunida en Belgrado, el trabajo más riguroso y polémico de la historia de la comunicación, el llamado Informe McBride. Ese informe demostraba y legitimaba las denuncias formuladas por el Movimiento de Países No Alineados en Argel, en 1973 cuando subrayaba que "La acción del imperialismo no se ha limitado a los dominios político y económico, sino que comprende igualmente los dominios cultural y social, imponiendo así una dominación ideológica extraña a los pueblos en vías de desarrollo".
En correspondencia con esa afirmación, los No Alineados exigieron, a partir de ese momento, avanzar hacia la concreción de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), fundamental para la edificación de un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (NOIIC).
El informe fue aceptado por consenso en la Conferencia General de la UNESCO, pero durante el proceso de gestación del mismo, esta institución fue escenario de fuertes tensiones entre países partidarios y detractores por intentar promover políticas nacionales de comunicación, que finalizó con la salida de los Estados Unidos y el Reino Unido de la UNESCO.
Telesur nace como una propuesta del presidente venezolano quien la lanza en una cumbre como una alternativa comunicacional que refleje el punto de vista del Sur frente al del Norte, que apueste por una integración latinoamericana, que fomente su cultura, su idiosincrasia y rompa con el modelo comunicacional dominado por el Norte denunciado en el informe McBride.
Hoy en Telesur tenemos corresponsalías en la mayoría de las capitales latinoamericanas y Washington, y colaboradores en otros muchos lugares. Telesur estamos suscritos a las principales agencias internacionales y tiene acuerdos para compartir imágenes con Al Yazzira, BBC de Reino Unido y la televisión iraní, además de con otras televisiones locales o regionales de muchos países. Está también en proyecto crear una agencia de noticias. Disponemos de nuestra propia Factoría Latinoamericana de Contenidos (Flaco), instancia que tiene por misión fomentar la producción, promoción y distribución del audiovisual latinoamericano. Ya sean cortos, medios o largometrajes, ficción, documental o experimental, seriados o unitarios, producidos o en proyecto, es prioridad de Flaco asegurar su difusión en el territorio latinoamericano, bien a través de Telesur o cualquier otro medio disponible.
Es inminente que la señal sea difundida por Europa a través de dos satélites, el Astra y el Hot Bird 7, éste último llegará hasta Rusia. Se emitiría la señal sin codificación de pago, lo que quiere decir que sólo con la antena parabólica y el codificador digital se podría ver en nuestras televisiones.
La máxima dirección del canal es un consejo integrado por representantes de los gobiernos, este órgano no toma decisiones de contenidos, sino cuestiones de política empresarial (acuerdos con otras cadenas, aprobación de presupuestos y balances, acuerdos de coproducciones o de emisión con otras cadenas...).
Telesur estableció desde su nacimiento un consejo asesor integrado por una veintena de figuras internacionales importantes de la comunicación, la televisión o documentalistas. Son miembros de ese consejo asesor el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, Ignacio Ramonet, Michel Collon, Gianni Miná, Tariq Ali, Silvio Rodríguez, Pino Solanas, por nombrar algunos.
En la programación de Telesur los informativos ocupan en torno al setenta por ciento del contenido. Se distribuyen en noticieros estelares, rondas informativas y avances que se ocupan de noticias divididas en los bloques de América Latina, Vuelta al mundo y Deportes. Existe una revista diaria –“Agenda del Sur”- donde se comentan noticias del día, con un tema central de actualidad, entrevistas y temas culturales a lo largo de dos horas de duración. Tenemos también un resumen de noticias semanal, “Síntesis Latinoamericana”; un programa diario donde se aborda con profundidad un tema de actualidad, “En vivo desde el Sur” y diversas series de documentales como “Memorias del Fuego” con temáticas históricas o “América tierra nuestra” con un perfil más cultural. No existe programación infantil y los largometrajes se limitan a una o dos películas el fin de semana.
La reciente decisión de emitir en abierto para Venezuela exige poner en marcha otra programación diferente adaptada a la legislación venezolana. Habrá por tanto dos emisiones, la internacional por cable o satélite y la venezolana en abierto.
Una duda razonable es cómo influyen los gobiernos propietarios en los contenidos. Los contenidos del noticiero se deciden en lo que se denomina reunión de pauta, donde se juntan miembros de los tres departamentos que integran el informativo: asignaciones que son quienes coordinan lo que llega de agencias y a las corresponsalías, producción, que trabaja audiovisualmente para terminar el producto final y redacción que son quienes preparan las noticias que se hacen desde la sede. En esa reunión todos los asistentes proponen temas y noticias en función de lo que se lleva preparado o ha tenido conocimiento y se decide cómo se va a resolver: si lo hace una corresponsalía, si se hace con agencia, si se busca un analista, si para una temática procede una determinada entrevista, etc… Algo similar se hace en Agenda del Sur.
Hasta aquí sería la parte rutinaria, pero hay que pensar que nuestros contenidos deben ser diferentes a los del resto de medios y eso plantea generalmente muchos obstáculos.
Hemos de saber que las noticias más destacadas de las agencias no tienen porqué ser las más importantes para Telesur. Y que tampoco es necesariamente la verdad eso que procede de las agencias, ellos tienen su propia agenda y su punto de vista, es muy difícil que sea el nuestro.
Nuestro modelo de búsqueda de la noticia debe ser opuesto al habitual. Nuestro principio es darle la voz a los pueblos. Cualquier decisión, propuesta o iniciativa gubernamental o no, debe ir acompañada de la reacción de las organizaciones sociales, sindicatos, campesinos o cualquier otro grupo social que de verdad sea representativo de la lucha de los pueblos por ser dueños y protagonistas de su futuro.
Ante cualquier debate público, no debemos preguntarnos cuál debe ser la posición editorial, ni si debemos compartir o no la iniciativa de un gobierno, nuestra obligación es investigar qué piensan los grupos sociales afectados: ecologistas, campesinos, trabajadores, indígenas, etc... A ellos les debemos dar la voz para que expresen su posición, lo que no impedirá escuchar las opiniones oficiales.
Tenemos que tener claro que los conflictos sociales nunca son un espectáculo, son el choque de intereses entre dos fuerzas sociales y hemos de explicar la posición de cada una de ellas. En Telesur las imágenes de enfrentamientos, por ejemplo, entre policías y campesinos contra un tratado de libre comercio, sólo son noticia si vamos a explicar por qué protestan esos agricultores y de qué instituciones depende la solución de su problema.
Del mismo modo, antes de abordar una noticia sobre un conflicto armado hemos de informarnos de las causas que lo originan, el carácter democrático y respetuoso o no de los derechos humanos de cada gobierno implicado y las propuestas y apoyo social de los grupos insurgentes.
En Telesur no hay periodistas estrella. La competencia entre compañeros de Telesur es incompatible con el proyecto colectivo de este canal. Nuestro valor siempre será colectivo.
También tenemos que romper con modelos de comunicación dominantes. Elementos considerados como valores de reconocido prestigio con trascendencia informativa en otras grandes cadenas no lo son en Telesur. Nuestras noticias no han de responder al mismo patrón que, por ejemplo, la CNN. No nos interesa el precio del diamante más caro del mundo, la pasarela de moda de París, las galas de este año de los músicos de éxito para las empresas discográficas, ni el hombre que ha hecho el castillo de cerillas más grande del mundo. La noticia del brillante que lució la reina de Inglaterra en Telesur será noticia pero para compararlo con lo que cobra un desempleado de Liverpool. Para nosotros es noticia una historia de interés humano de unos indígenas que siguen manteniendo su cultura, unos trabajadores que están sacando adelante una fábrica ocupada, la historia de un niño de cinco años que debe trabajar en una mina de Perú para ayudar a mantener a su familia, la vida en una embarcación ecologista que se va a enfrentar en alta mar con un barco ballenero, la lucha por salir adelante de un joven que está en prisión. Sin impedir que en Telesur haya sitio también para los sueños: la historia de superación de un jugador de béisbol, de quienes han dejado una cómoda vida en la ciudad para compartirla en proyectos solidarios, de apasionados que hacen cine con una sencilla cámara en mano en duras condiciones...
Es importante no dejarnos arrastrar por la cultura informativa dominante. Veamos por ejemplo las catástrofes naturales. Se trata de informaciones que, además de que conllevan un fuerte elemento ideológico desmovilizador, suelen estar siempre balanceadas hacia los países ricos. Pueden estar seguros que un autobús que se accidente con el balance de cincuenta pasajeros muertos provocará diez veces más de cables e imágenes si es en Francia que si es en Honduras. Pero, además, en términos de tragedias no informamos de los cuarenta mil muertos por hambre al día en el mundo, de las decenas de muertos en una ciudad de Africa por el SIDA, tampoco lo podemos hacer todos los días, pero acordarnos de esa tragedia nos ayuda a valorar en su justa medida los diez muertos en un accidente de tráfico en Japón.
Ante una tragedia en un país remoto, hemos de pensar en qué medida eso sirve a nuestro objetivo de explicar el mundo o darle la voz a los silenciados por los grandes medios. No sería lógico no haber informado de los conflictos sociales, las luchas de los pueblos o las condiciones de vida de los ciudadanos de, por ejemplo, Azerbaiyán en los últimos meses, y acordarnos sólo de ese país el día en que se cayó un avión con cuarenta pasajeros. Nos hemos de preguntar ¿fue eso lo más importante que pasó en Azerbaiyán en los últimos seis meses? Los grandes medios suelen suplir su cuota de informaciones sobre los países humildes no explicando como viven las gentes o describiendo sus problemas, sino sacándolos cuando hay una inundación o descarrila un tren. Nosotros no vamos a hacer lo mismo. Si alguna vez informamos de Azerbaiyán que sea para explicar las grandes riquezas en gas y petróleo que posee el país en contraste con el nivel de pobreza.
Pero también debemos huir del panfleto y de la arenga. Telesur no nace para organizar a los pueblos ni movilizar a nadie. Para eso están los colectivos sociales. Nosotros solo pretendemos transmitir su voz al mundo, decir la verdad que silencian los grandes medios y explicar las claves que permitan a los ciudadanos entender una realidad que los poderosos intentar ocultar detrás del colorido, la frivolidad y la mentira de los grandes medios de comunicación.
La primera vez que fui a Telesur, en septiembre de 2005, todavía en pruebas, ya lo escribí: “No va a ser fácil, tendrán presiones, algunas descaradas, otras sutiles. Los gobiernos que han hecho la apuesta deberán mantenerse firmes y nobles en permitir que el rigor y la verdad salga adelante, los profesionales han de saber darle la voz a los pueblos y a las mentes honestas” luchando contra todo tipo de presiones.
El mundo honesto y progresista tiene puestos los ojos y la esperanza en Telesur. Y también sabemos que podemos contar con su apoyo. Tenemos una gran responsabilidad, creo que histórica. Puedo decir que no he visto a nadie en ese canal que no esté dispuesto a dar lo mejor de sí para el proyecto. Es importante que todos tengamos claro el papel de Telesur, y exigirnos que lo cumplamos, pero tampoco se nos puede pedir que hagamos otra cosa que no sea la que corresponde a un medio de comunicación.
Telesur ya lleva año y medio en el aire. ¿Hemos estado a la altura de las expectativas? Según para quien. Hubo muchas buenas gentes que pensaron que una televisión se hacía en dos meses, más sencillo todavía si había un gobierno con recursos y una apuesta clara. Yo creo que se ha hecho mucho, más de lo que se puede esperar en tan poco periodo de tiempo. Se han ido abriendo corresponsalías en todas las capitales de América Latina, hay colaboradores en ciudades muy importantes. Creo que hemos tenido coberturas antológicas que han mostrado que se puede hacer otro tipo de periodismo. Informamos al mundo con más de diez horas de programación diarias del Foro Social Mundial de Caracas, pero también después del de Nairobi, ningún canal internacional le dio tanta importancia. Se informó de forma espectacular de la cumbre de países no alineados en La Habana el pasado año. Acaba de volver de Bagdad el único equipo de televisión de habla hispana que estaba en el país.
Y nada de eso es fácil por muchas razones. Las tecnologías para trabajar televisión no están disponibles en Nairobi ni en La Habana bloqueada, ahí no hay buenas coberturas de satélites, banda ancha de Internet y adecuadas líneas telefónicas. Esas logísticas están donde se celebran las cumbres de la OMC, del Banco Mundial, de la OTAN o del G-8.
Pero hay otro elemento que los ajenos a la televisión no siempre son conscientes. En televisión si no hay imágenes no hay noticias, se puede intentar resolver con gráficos, archivo, fotos, etc..., pero evidentemente afecta al resultado final. La mayoría de las televisiones del mundo resuelven un porcentaje alto de sus contenidos con imágenes de agencia, pero a esas agencias no le interesan las cosas que deben interesar a Telesur. Para la sección de Cultura mandan imágenes de una subasta de cuadros en Londres y nosotros queremos contar la historia de unos músicos callejeros de Bogotá. De Chile envían la firma de un acuerdo económico entre Bachelet y Japón y nosotros queremos emitir una manifestación de indígenas mapuches contra una multinacional que contamina su río. De Colombia ellos difunden imágenes del último congreso en Cartagena de Indias y nosotros queremos las imágenes de los suburbios de esa ciudad donde malviven un millón de colombianos. Es decir, ir contracorriente es complicado. No solamente no disponemos de las imágenes, sino que hay que lograr que los profesionales, formados y educados en un modelo dominante, entiendan que no debe ser noticia el libro más vendido –eso es una estrategia empresarial-, ni lo que un club ha pagado por un futbolista porque supone un culto al dinero o el reconocimiento de una inmoralidad. A los profesionales jóvenes que llegan a Telesur hay que darles a entender que un noticiero tampoco se monta con ráfagas de noticias de agencias. Debemos explicar las noticias, su precedente, su contexto, los intereses implicados, los grupos enfrentados, las diferentes propuestas de resolución de un conflicto.
Luego están las dificultades para la difusión de la señal. Venezuela no tiene ningún satélite en propiedad o copropiedad. Eso quiere decir que utilizar por ejemplo quince minutos un satélite para una entrevista en directo puede costar unos mil dólares. El doble si es un sitio complicado como Africa, Bagdad o el sur del Líbano en la guerra. Conseguir que la señal de difusión se emita para una región del mundo vía satélite, , por ejemplo el Astra para España o Francia, cuesta cientos de miles de dólares anuales. En América Latina el sistema de emisión suele ser por cable. El mercado ahí se organiza mediante empresas que ofrecen un paquete de canales por un pago mensual. Una familia podrá ver en su casa Telesur si existe una empresa de cable que ha considerado oportuno incluir a Telesur en su oferta, si no, no nos podrá podrá ver. Es como, digamos, los quioscos de prensa, uno no puede comprar el periódico si el quiosquero de su barrio no acepta distribuirlo. Para bien y para mal ese mercado de empresas de cable está muy fraccionado, hay muchos quioscos. Eso tiene como bueno que impide oligopolios que puedan vetar la entrada de Telesur en un país, y como malo que se debe hacer un trabajo de hormiguita hablando empresa a empresa cerrando acuerdos. La oferta que tienen las empresas es tal que se podría decir que cobran en lugar de pagar por incluirte en su paquete.
Tenemos también grandes retos tecnológicos, yo personalmente creo que el futuro está en Internet y ya la televisión es pasado. Las cadenas están llegando a acuerdos con servidores de Internet (youtube, google) para poner sus contenidos en ellos y poder ser vistos a la carta por los internautas. Las ediciones en Internet de los periódicos están comenzando a poner vídeo, con lo cual la frontera entre periódico y televisión será difusa.
Esto sería en lo referente a las cuestiones tecnológicas, por otro lado, cuanto mejor hagamos Telesur, cuanto más dignos nos mantengamos en el objetivo de defensa de los pueblos, cuanto más difusión logremos por el mundo, mayor serán los problemas y dificultades. No olvidemos que las dos cadenas de televisión que más se han opuesto a las guerras de Estados Unidos, la árabe Al Yazzera y la televisión pública serbia, fueron bombardeadas por Estados Unidos, la primera en la invasión de Iraq y la segunda en la invasión de Yugoslavia. Decía el Quijote, “ladran Sancho, luego cabalgamos”. Sus ladridos serán todo tipo de acusaciones, nos llamarán terroristas, nos acusarán de mentirosos, de apoyar desestabilizaciones, nos presionarán los enemigos, y quienes se pasarán por amigos. Nada de ello nos deberá intimidar, son muchos los pueblos del Sur que han puesto su esperanza en este proyecto y muchos los ciudadanos del Norte que desean un orden informativo más justo. A todos ellos nos debemos y todos ellos nos están dando cada día su apoyo.
sábado, marzo 31, 2007
sábado, marzo 10, 2007
Explotación infantil en el campo michoacano
Mayté Cardona Ramírez Contralinea
Los menores son el grupo más vulnerable entre los trabajadores agrícolas que arriban a la entidad, procedentes de todo el país, en su afán por sobrevivir.
Lupita tiene apenas ocho años de edad y es una más de los niños que trabajan en la agricultura michoacana para ayudar a la economía familiar. Los menores son parte del paisaje cotidiano de los campos en la entidad, en donde desempeñan jornadas exhaustivas. Desde temprana edad aprenden a utilizar las guadañas y otros aperos olvidándose de aprender el alfabeto y de disfrutar de los juegos propios de su edad.
La historia de Lupita es común a cientos de otros pequeños que con sus padres o solos, diariamente se encaminan desde la madrugada para emprender su faena en los campos. Para Lupita, su destino es ir de región en región en busca del pan de cada día. No se queja. Desde que abrió los ojos, lo primero que percibió fueron los extensos solares en donde hombres y mujeres dejan su vida. Ahí también estaba marcado su futuro.
Se estima que en los campos agrícolas de Michoacán laboran al menos cien mil jornaleros hombres y mujeres, de los que el 55 por ciento son menores de 15 años. Sus condiciones de trabajo son infrahumanas y superan toda ficción; todos carecen de los derechos que les garantiza la legislación laboral vigente en México y que, en principio, prohibe el trabajo de los menores de edad.

Gumesindo García Morelos, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), explica que el grupo poblacional al que pertenece Lupita, está olvidado de toda autoridad gubernamental.
Señala que esos menores y adultos, sobreviven en condiciones de miseria a jornadas de trabajo superiores a las 12 horas. Conforman un grupo de personas cuyas garantías individuales como el derecho a una vida digna, a la alimentación, a la salud, a la educación, al juego, y a una identidad propia, se vulneran constantemente,
Por la difícil situación de los jornaleros, la CEDH inició un diagnóstico de todos los campos agrícolas en Michoacán. Su objetivo es contribuir a aliviar sus condiciones de vida, así como laborales, a través de un trabajo interinstitucional con participación del Congreso local, la Secretaría de Desarrollo Social, el Consejo Estatal de Población y la organización civil Fuerza Migrante sin Fronteras.
El desafío es grande, pues en esa región los jornaleros agrícolas apenas reciben 85 pesos diarios y habitan viviendas que carecen de luz y agua, por lo que sus condiciones de higiene se agravan por las inclemencias del clima que empeoran por los materiales que constituyen su precaria habitación: lámina, cartón y madera.
García Morelos estimó que la deplorable situación de los jornaleros del estado, “violenta la dignidad humana, es una especie de servidumbre y explotación en su propia tierra, es una forma de explotación de la pobreza”.
El ombudsman michoacano reprobó el trabajo infantil en los campos y agregó que son obligados a cumplir jornadas exhaustivas, en condiciones de higiene deplorables, sin derechos laborales, sin acceso a políticas de salud públicas y sin la oportunidad de asistir a la escuela.

“No saben leer, no saben escribir; los campos agrícolas fungen como universidad para preparar a las futuras generaciones para esa actividad, y en esa problemática se vulneran todos los derechos de los niños: el derecho a no trabajar, a la educación, a un desarrollo humano, el de un mejor mañana y el de la protección especial que necesitan los menores”, sostuvo.
Aunque el funcionario no descarta la posibilidad de emitir recomendaciones a las secretarías de Salud y del Trabajo y Previsión Social, cuya competencia les obliga a abordar y solucionar esa problemática. Afirma que si esas dependencias no cumplen con su cometido, incurrirían en omisión y por ende en una responsabilidad constitucional.
Derecho a explotar
García Morelos advierte que en el caso de las empresas particulares que utilizan a niños de hasta seis años para explotarlos laboralmente sin ninguna garantía, el organismo que él representa no tiene ingerencia.
Aunque la Ley Federal del Trabajo establece que las empresas que contraten menores de edad se hacen acreedoras a una sanción económica que va de 3 a 315 días de salario mínimo y la severidad de la misma dependerá de la falta y del criterio que apliquen los inspectores de la dependencia, en el caso de las empresas transnacionales, la norma parece ser letra muerta.
En Michoacán, como en el resto de zonas agrícolas del país, la autoridad permite que las transnacionales agrícolas se aprovechen de la necesidad de ingresos de los jornaleros y extienden su explotación laboral hacia los menores de edad. En estos casos, denuncian los niños, no pagan horas extras y trabajan jornadas superiores a las 12 horas.
Sólo una empresa del municipio de Tlapujahua fue sancionada por la delegación estatal de la STyPS, tras recibir una denuncia de que empleaba a dos menores de edad.
De la explotación a menores en los campos michoacanos, Jaime Bárbara, delegado federal de la STyPS, insiste en que la dependencia no puede hacer nada: “Aquí hay confusión, lo que queremos es respetar las competencias de cada entidad, lo somos en Seguridad e Higiene, pero de las condiciones generales, los estados tienen que velar y perseguir el asunto de la explotación” y agrega que “he invitado en reiteradas ocasiones a la Dirección Estatal del Trabajo para hacer una acción conjunta, a la que nos sumaríamos, porque es competencia del gobierno del estado”. Concluye el funcionario: “no es que nos echemos la ‘bolita’, se trata de respetar las competencias de cada instancia” y exhortó a la población a denunciar los casos de explotación laboral infantil.

De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, los menores 14 a 16 años pueden trabajar con el consentimiento de sus padres y en mutuo acuerdo con la instancia laboral. Sin embargo, no permite que niños desde los siete años puedan ser empleados y mucho menos en jornadas laborales extenuante y sin ningún derecho por el desempeño de su actividad.
En virtud de que esta ley tiene más de 30 años y tiene mil 10 artículos, Jaime Bárbara consideró que ya deben realizarse las modificaciones pertinentes para que los jornaleros agrícolas cuenten con un marco jurídico que respalde su actividad y los proteja de cualquier forma de explotación y más aún tratándose de niños.
Oídos sordos
En contraste, Pedro Fernández Carapia, dirigente de la organización Fuerza Migrante Sin Fronteras en Michoacán, afirma que el problema de los jornaleros agrícolas es tan grave que ninguna autoridad lo ha abordado. “Sólo se han realizado programas aislados que en nada benefician y menos mejoran las condiciones de ese grupo; se antoja que hay una especie de complicidad de oídos sordos, ante ese fenómeno”.
Para el entrevistado, la expresión más grave de ese fenómeno es la explotación de los niños en los campos. “No hemos encontrado un solo trabajador que esté protegido por un contrato laboral, ni que tenga las prestaciones que marca la ley; en un campo agrícola de la región de Tierra Caliente una sola persona estaba afiliada al Seguro Social, pero no por el patrón sino por una familiar que le hizo el favor de darlo de alta para atender un padecimiento”
El líder contrastó el doble discurso de las autoridades mexicanas, que por una parte exigen un trato digno y de respeto a los connacionales que emigran hacia Estados Unidos en busca de trabajo y, por otra parte, en el país se violentan los derechos de su clase trabajadora.

Por ello, Fuerza Migrante sin Fronteras, responsabiliza a los tres niveles de gobierno de desatender esa problemática que afecta a miles de familias porque desconocen cómo hacer válidos sus derechos y se conforman con un mísero jornal.
Mientras las autoridades gubernamentales discuten a cuál competen las atribuciones de cada instancia, la explotación de los jornaleros agrícolas de Michoacán por empresarios no cesa. Al fin y al cabo están acostumbrados a sobrevivir con 85 pesos diarios…
De acuerdo con cifras del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el 96 por ciento de los niños que están en situación de calle y realizan algún trabajo, tienen familia y sus padres –que tienen su patria potestad– son quienes los envían a trabajar.
En Michoacán, actualmente suman unos cien mil infantes que realizan alguna actividad remunerada. Además de Morelia, ciudades como Zamora, Maravatío, Irimbo, Zitácuaro, Jacona y Uruapan, han visto aumentar las concentraciones de niños en las calles para desempeñar alguna actividad a cambio de algunas monedas.
Se estima que la población infantil que trabaja lo hace en los cruceros, supermercados, y mercados como “cerillos” y “diableros”. Y en la capital michoacana suman ya mil 200 los niños en esas condiciones.
Así lo explica María del Carmen Escobedo Pérez, directora del DIF estatal, quien agrega que durante la temporada de fin de año se incrementa la presencia de menores en la vía pública de la entidad. Eso se atribuye a que en esa temporada, arriban familias de otros estados a Michoacán para vender diversos artículos y alimentos en las calles.
Para revertir ese fenómeno, el DIF apoya con 800 pesos mensuales, que otorga en dos pagos, a niños en riesgo de abandonar la escuela por su situación vulnerable. Este apoyo llega a través de un programa de becas a mil infantes en distintas regiones de Michoacán.
Por su parte, cifras de la Escuela Nacional para Trabajadores apuntan que el segmento estatal infantil que trabaja en Michoacán, representa el 6.35 por ciento de la población ocupada, por lo que es apremiante erradicar la explotación de los niños y sus peores formas, como la prostitución y pornografía infantil.
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